Katholicismo y Masonería.

H:. Antonio Palomo-Lamarca,
Maestro Masón, 

Maestro Real
Orden del Arco Real Jerusalén.

Pedid y se os dará.
Mt. 7: 7.

Hace ya mucho tiempo que vine a pensar en los motivos por los cuales la Masonería ha ido desvaneciéndose, decayendo en una especie de neblina extraña que lo cubre todo; esta neblina es, sin duda, al menos para mí, la falta de fraternidad dentro de la misma institución masónica. Deseo tratar este tema hoy, y para ello voy a desarrollar mi filosofía personal de una Masonería katólica—pero no en el sentido religioso, sino administrativo del término. 

Para evitar confusos y sonrisas producto de la ignorancia, he de puntualizar lo siguiente: yo no estoy atendiendo al término religioso, a la connotación eclesiástico-religiosa del mismo, sino a su significado como palabra originaria griega: καθολικός. Katholikós significa "universal," precisamente lo que la Masonería debería de ser; precisamente, lo que la Masonería intentó desde un principio ser. Precisamente lo que la Masonería no es actualmente. 

Los antiguos manuscritos masónicos, como el Manuscrito de Mathew Cooke (escrito alrededor del 1410-50 d.c.), expresan la idea religioso-universal haciendo gala de la religiosidad de la época. Esto no se debe a que las fundaciones o bases de la Masonería sean religiosas per se, y menos aún a que estas bases tengan un origen Católico—en el sentido de la Iglesia Católica. Esto se debe a un hecho bifurcado que hemos de tener siempre y en todo momento presente: en primer lugar, las bases de la Masonería ni son ni han sido jamás "religiosas," sino espirituales, y es en esta espiritualidad donde encontramos el sentido y direccionalidad del katholicismo masónico; en segundo lugar, cuando toda esta arenga de denotaciones religiosas fue escrita, la Santa Inquisición—entre otras entidades de censura—estaba muy en boga y no dudaba lo más mínimo en poner bajo la hoguera al más digno de todos los santos. Si reparamos en este segundo punto, y si meditamos y observamos la historia, veremos que no ha de sorprendernos el hecho de que la Masonería adoptaran un tono "religioso" con tal de evadir problemas serios con las autoridades eclesiásticas—lo cual, y aún así, fue infructuoso pues terminó siendo perseguida y aún lo es. Para entrar en la fraternidad se pedía que el iniciado tuviera fe en un principio universal, en un quid ignotum, una fuerza, un ser que se le vino a llamar Gran Arquitecto del Universo; venir a negar este principio significaba negar la Masonería misma. Empero, he de analizar este concepto que tanto quebradero de cabeza ha dado. Si leemos detenidamente, y si vemos las letras en su sentido original latino e inglés de la época, hay que concluir que el origen mismo de la Masonería es espiritual y no religioso. Por otro lado, el concepto de 'ateo' que hoy en día tenemos no es exactamente el mismo que existía ni en el siglo XV ni en el XVIII tampoco. El concepto de ateísmo se perfora y se dinamiza de un modo completamente distinto con la introducción del Comunismo y de la filosofía Marxista. El ateo del siglo XVIII, al igual que el ateo de cualquier siglo anterior, negaba no al principio rector universal, sino al Dios de la Iglesia—el mismo dios sobre el cual los Caballeros Templarios escupían. Desde el punto de vista teológico, no hay mayor interesado en Dios que el ateo mismo, quien investiga, lee, escribe, persigue y vive con el deseo colateral de ver a Dios. No puedo negar el hecho de la tremenda fuerza que la tradición bíblica ha tenido sobre la Masonería, pues se encuentran menciones sobre la Biblia por todas partes; sin embargo, el modo en que el Franc-masón percibía a las Sagradas Escrituras no era el mismo en que el clérigo de a pie lo hacía. El Masón está más cercano a la tradición alquímica, a la tradición del Zohar y de la cábala, a la interpretación alegórico-mística, que a la literalidad que el fundamentalismo cristiano ha construido. Ese fundamentalismo—que la Inquisición misma fomenta y que aún sigue y pervive en los Estados Unidos—es el que degrada a la Masonería por todo libro y toda web del internet, el mismo fundamentalismo que torturó a Cuestos y que en las entrañas de Estados Unidos está a la espera de un Jesús que va a venir montado en una nube a rescatarlos a todos. 

El Manuscrito de Cooke, al igual que toda la tradición Medieval, apuntala el hecho de que la Masonería es la parte práctica de la Geometría, y que ambas son ya delineadas en la Biblia. Esto son actos simbólicos. Evidentemente, esto es una interpretación simbólica, un modo exegético de ver el origen de la Masonería ligado a un molde dependiente de la Torah judía. En ese sentido, la Masonería queda edificada bajo el simbolismo del Templo de Salomón, cuyas alegorías quedan ejemplificadas en las páginas del Antiguo Testamento. Tanto si la Masonería posee un origen Templario o un origen en el Templo del Rey Salomón no son preguntas ni pertinentes ni legítimas, puesto que jamás tendrán una respuesta válida. Lo pertinente y legítimo es ver qué significado posee la Masonería desde un principio, originalmente, y qué significado ha llegado a tener hoy en día. Si atendemos a esto veremos que el pelo se nos eriza y casi entramos en depresión. Pero criticar este aspecto sin antes ver el modo en que esto ha evolucionado, y el modo en que los mismos Masones han reaccionado es tarea inoportuna. 

He comenzado mencionando el aspecto constitucional de la Fraternidad, y seguiré haciendo lo mismo con un único propósito: mostrar de lo que carecemos. Si vemos el modo en que las antiguas constituciones están dictadas, y el modo en que las "nuevas" constituciones de 1723 están escritas veremos una intrigante diferencia: el sector administrativo. A los autores de los escritos tales como el Manuscrito de Cooke (1410-50), el poema Regius (aprox. 940) y los Estatutos de Ratisbonne (1498) no les interesaban en lo más mínimo temas tan snobs como "la regularidad" o "irregularidad" masónica; tampoco les interesaba si una persona era creyente en Jesucristo o en Mahoma, como tampoco les interesaba el hecho de que la mujer fuera, o no fuera o llegare a ser masona. A estos autores lo que les interesaba era dejar constancia del origen místico de la Fraternidad masónica, y del modo en que los artesanos y los arquitectos habían contribuido a su transcendentalidad a lo largo de los siglos. Existen ciertos aspectos que no puede pedirse que el autor sea responsable por el modo en que ahora nos suena a nosotros, como por ejemplo cuando el autor del Manuscrito de Halliwell (conocido como poema Regius) nos dice que no ha de iniciarse en la Masonería nadie que tenga un defecto físico, como un cojo, o un manco; pues bien, este simple dictado fue incorporado por las mentes "ilustradas" inglesas en el siglo XVIII sin pararse ni siquiera a ver el sentido de tal prorrogativa. El sentido es bien simple: la Masonería que estos antiguos autores nos están proporcionando es una Masonería material u operativa, es decir, se trata de albañiles que construyen catedrales, por lo tanto: ¿qué clase de persona va a contratar o "iniciar" en el gremio a un individuo que le falta una mano, o que tiene una pronunciada cojera que le impide acarrear piedras? ¿Quién en el siglo XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI iba a contratar o "iniciar" en el gremio a una mujer, a una muchacha para que levantara bigas de mármol, columnas, voluminosas piedras? Todos estos simples inconvenientes hay que verlos y analizarlos teniendo en cuenta el contexto en que esto fue escrito y, el contexto que implica. El paso que se dio en el siglo XVIII desde la Masonería operativa a la Masonería ridículamente llamada 'especulativa' fue traumático, doloroso y repleto de vergüenza. Digo esto porque los primeros Masones ingleses poseen ya el germen del snobismo que actualmente se respira. Ha sido como un cáncer que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos hasta que ha supurado por las páginas masónicas de la historia. 


Escudo de armas de La Antigua Gran Logia de Inglaterra fundada en 1751.

Cuando se fijan las constituciones de 1723, su autor, el hermano James Anderson (1680-1739), intenta fomentar la idea de una Masonería "universal" pero bajo bandera inglesa; no teniendo ni tan siquiera en cuenta que el término "masón" y "francmasón" ¡son franceses! Tal acto de chauvinismo es imperdonable, pero más imperdonable aún es que la Gran Logia Unida de Inglaterra haya conservado en un formol moralista-barato la estructura original de este tremendo fallo llamado "regularidad." Si la regularidad existe en realidad, entonces, y sólo entonces, ha de ser re-formulada, re-visada, re-modelada y re-investigada. Este proceso es a lo que yo denomino el acto de re-cuperación masónica, que mientras Inglaterra siga respirando bajo los tenues vapores de un éter ponzoñoso, jamás se llegará a recoger flores en este campo de espigas. Una vez más repito: yo soy masón regular de la tradición regular de la Unida Gran Logia de Inglaterra, y no por ello voy a permitir que mis otros hermanos masones sean menoscabados o discriminados sencillamente porque no tienen ideas religiosas o porque aceptan mujeres entre sus columnas: esto ha de acabar algún día. Inglaterra ha de crecer, ha de madurar, y ha de salir de ese estadío de pubertad en el cual ha estado viviendo desde los pasados trescientos años. El volumen de la Ley Sagrada, la no discusión de política o religión dentro de la logia, y la aceptación de solamente hombres, esto, hermanos míos, esto no hace a la Masonería: eso lo único que fabrica es un circo, y como en todo circo, se necesitan payasos. La Masonería no es palabrería barata ni politiqueo cochambroso; el Templo de Salomón es mucho más excelso y limpio que todo eso. La Masonería no es tampoco un asunto sexista, ni menos aún teológico. Cuando el hermano Anderson, que a todo esto, era cura predicador presbiteriano, decide construir un fondo religioso-cristiano a la Masonería, lo que está haciendo es fabricar un arma de doble filo con veneno en la punta. Ahora, ¿hemos de pedir, pues sería tradicional, que todo iniciado en la Masonería acepte la fe de la Iglesia Presbiteriana de Inglaterra? Obviamente no. El hermano Anderson no demuestra ser un fanático, pero si demuestra el poseer la ignorancia y la ingenuidad del despiste. El nos dice que lo esencial en la Masonería es la ley moral, y que esta ley recibe la tradición de Noé, y que por ello él piensa que los masones son noequitas, es decir, gente que acepta la voluntad divina y actúa entre la escuadra y el compás. Todo esto es fantástico, pero él se olvida de un aspecto mucho más importante: ¿quién define la ley moral? ¿La iglesia? ¿Las convicciones políticas? ¿Los ideales religiosos? ¿La tradición social de un país? ¿El siglo o la época en que uno vive? O quizá, ¿de todo un poco? Al verdadero masón se le ve por su ley moral, y esta ley moral no son sino los signos, toques y palabras. Pero estos signos, estos toques y estas palabras no provienen de un mono ni de un dromedario tampoco, sino de seres humanos que poseen un lenguaje, un comportamiento y una i d e o l o g í a—que es la más mortífera de todas las armas. ¿Qué toques, qué signos y qué palabras hemos de aducir y deducir tras mirar el modo en que los masones actuales se tratan los unos con los otros? Que cada cual conteste a esta pregunta.

Ahora, el hermano Dermott en el año 1756 publica su Ahiman Rezon—verdadero libro de Masonería en mi opinión—donde nos dice que aquello que forma a un Masón es su comportamiento, el modo en que piensa y el modo en que trata a los demás—incluyendo sus Hermanos. Ocurrió que efectivamente el modo en que el hermano Anderson había diseñado la Fraternidad no era del gusto de todos, y tarde o temprano comenzaron a salirle las goteras al templo. El H:. Anderson no fue, por supuesto, el único responsable de esto, sino que la formación de la "moderna" Gran Logia de Inglaterra fue asunto de varios hermanos, que aún apuntando a lo mejor con las mejores de las intenciones, no siempre fue visto con igual armonía por el resto de los masones—especialmente los irlandeses. Entre estos masones estaba el H:. Lawrence Dermott (1720-1791), quien en 1751 constituye otra gran logia "distinta" llamada La Antigua Gran Logia de Inglaterra. Esta "nueva" logia no surgió de la noche al día, ni tampoco de modo gratuito. En esencia el modo en que Anderson ve el edificio masónico es exactamente el mismo en que lo ve Dermott, sin embargo, ocurrieron vitales diferencias en el modo en que Dermott diseñó su programa. En mi opinión, el hermano Dermott tenía una visión mucho más profunda de la Masonería, tanto especulativa como material u operativa, pero adolece del universalismo o katholicismo que yo propongo. En este punto he de añadir lo siguiente: Dermott da la oportunidad a que un katholicismo nazca del seno de la Masonería, pero adolece, al mismo tiempo, de la fuerza y de los medios necesarios para producirlo. Yo tampoco tengo esos medios, pero si tengo frente a mi vista trescientos años de desastre-administrativo dentro de las logias masónicas que ni el hermano Anderson ni el hermano Dermott pudieron contemplar.

Ciertamente la gran logia que Dermott establece es posterior a la gran logia que el hermano Desaguiliers (que también era predicador), el H:. Anderson, etc., fundan en 1717; pero ese no es el estricto problema. El problema es dicotiledóneo: la gran logia que se había formado en 1717 concebía el trasfondo administrativo de un modo radicalmente distinto a aquel en que la gran logia fundada por Dermott en 1751 lo hacía. Y este, en otros, punto es el que el H:. Dermott desarrolla en su libro Ahiman Rezon con el propósito de ofrecer una visión más kathólica de la Masonería. Este libro ha sido conocido como "antiguos cargos" o "antiguas obligaciones," en contraposición a las nuevas expuestas por James Anderson. 


H:. John T. Desaguliers, Gran Maestro en 1719.

Tal y como Dermott dice en su título adicional, su libro está destinado a servir de ayuda al futuro hermano; pero esta ayuda está delineada haciendo comparación del modo en que la gran logia del H:. Anderson entiende las cosas y el modo que la suya lo hace. Este modo no es sino comparar como el proceso administrativo y el protocolo son entendidos por ambas partes. Se discute el modo protocolar en que se constituye una logia, su mecanismo interno, y su administración: pero no se fundamenta con solidez suficiente un katholicismo masónico. Lo gracioso del asunto, hablando de estas diferencias chauvinistas, es que el H:. Desaguliers era francés de nacimiento, mientras que el H:. Anderson era escocés. Suena casi a risa sardónica el pensar que la 'moderna' y chauvinista Gran Logia de Inglaterra fue fundada por dos personas que no eran ingleses de nacimiento. 

¿Qué ocurre cuando una Fraternidad este tipo crece, se desarrolla, se expande por territorios desconocidos, lejanos, diferentes? ¿Qué pasa cuando la numerosidad de individuos en una organización como esta crece desmesuradamente? ¿Qué le ocurre a la ley moral y la relación de esta ley moral para-con otros hermanos que también poseen sus sentimientos y sus necesidades al igual que nosotros? ¿Se supone que la Masonería y sus masones han de convertirse, como lo han hecho, en un cúmulo de trozos de hielo con mandiles sin más interés que militar en la organización más antigua del mundo con el único fin de sentirse mejor acerca de sí mismos y de poder jactarse de ser mejores personas que los profanos de la calle? ¿Puede un hermano masón moverse libre y cómodamente y relajadamente y sin preocupaciones por el mundo teniendo la convicción moral y administrativa que sus hermanos van a ayudarle y ofrecerle aquello que necesite en sus momentos de desdicha o de necesidad humana?

Yo sé la respuesta a todas estas preguntas, y la respuesta no es una opinión sino un hecho; y todos mis hermanos también saben esa respuesta, pero tal vez tienen miedo, o carecen del valor suficiente como para gritar la Verdad; y la Verdad es que el estado actual de la Masonería es el mismo que el de un circo de entretenimiento. La Verdad es que no podemos confiar en nuestros hermanos porque son fariseos con lenguas de doble contorno. La Verdad es que la Masonería ha echado ya su solicitud para el exterminio, para pudrirse entre los escombros que los mismos masones han ido acumulando. Pero esa "masonería" que tiene ya el cáncer óseo y destinada a morir, es la "masonería" que Inglaterra y Francia han construido con sus desprecios y sus posturas inmaduras e infantiles. La Masonería del Sublime Templo del Rey Salomón, esa, hermanos míos, esa jamás morirá. Pero esa Masonería es una idea, un símbolo que llevamos en nuestra alma; la otra masonería es la que tenemos fuera de nosotros, la que hemos decidido construir y fomentar y aniquilar. Hemos nutrido esa masonería como al cerdo que se le cría y luego se le espera para la hora de su sacrificio. Y los señores, o "hermanos," que han hecho de la masonería un matadero especulativo se sienten orgullosos de ello, y se jactan de ser "regulares" o "irregulares" o "afrancesados," o cualquiera denominación de origen que queramos ponerle al cerdo que está destinado a morir. Todo esto, como cualquier mal, tiene su solución, pero la solución no sucede mágicamente, ni tampoco llueve del cielo o puede comprarse con monedas en la panadería de la esquina. La solución hay que trabajarla entre todos nosotros los masones del mundo; basta ya de tanta enemistad ridícula y barata, infantil, animalista, pasional y descaradamente insalubre. Una vez más: al masón no lo fabrica nadie, se fabrica a sí mismo y por sí mismo; es una tarea de años, a veces y, en la mayoría de los casos, interminable.

La solución es el katholicismo. Pero claro, el problema es que esta palabra asusta, y eso es bueno: es el primer paso al éxito. Nietzsche decía que sólo donde hay sepulcros hay resurrecciones: y Dios vive que es cierto. Propongo que la Masonería aprenda administrativamente de la institución Católico-Romana, del modo en que ésta a manejado sus asuntos, del modo en que ésta a sobrevivido a desdichas y a barbaridades: pues nadie ha cometido barbaridades más gordas que la misma Iglesia Católica. El katholicismo masónico no significa aceptar la fe religiosa católica ni mucho menos, sino significa el tener las bases administrativas de una organización lo suficientemente fuertes y sólidas como para que no se destruyan, y como para que contactando las sedes, las logias, los Grandes Maestres, el masón de a-pie pueda acceder a aquello que necesite, sea desde un puesto de trabajo, hasta un tratamiento médico, o la compra de una casa. Esto puede sonar rocambolesco, estúpido, pero tengo el convencimiento de que:

1—al que le suene así es porque tiene poca fe en sí mismo y en la Masonería.
2—porque piensa que es totalmente irrealizable porque él mismo sería incapaz de aportar nada y nunca tuvo nada que compartir.

Lo que propongo puede hacerse, y puede hacerse construyendo—para comenzar—Estados políticos exclusivamente masónicos, política masónica, educación masónica y sistemas sanitarios masónicos. Únicamente con un programa político masónico puede un país vivir en armonía y proporcionar a los masones aquello que necesiten. Pero la Masonería ha de adoptar, inescapablemente, el modelo administrativo que la Iglesia Católica ha tenido, puesto que el masón es un "hermano," es como un monje que perteneciendo a una orden ha de tener el derecho de ser acogido y ayudado cuando lo pida a la sede central o a sus superiores: esto, hermanos míos, todavía no ha sucedido. ¿Creéis que un individuo va a meterse a cura o a monje si va a tener el mismo tipo de beneficio de Roma que el que nosotros tenemos de nuestras grandes logias? ¿Quién compra una póliza de seguros para luego darse cuenta que sus bienes o u vida está completamente sin ayuda y sin garantías? ¿De qué sirve pagar un médico privado o un seguro médico privado para luego averiguar que uno no tiene ningún médico al que ver? ¿Para qué sirve pagar el seguro de un coche y luego descubrir que tras los devenires de la vida y teniendo un accidente el seguro no se hace cargo de nada? De nuevo, que cada cual conteste a estas preguntas… nosotros los masones del mundo también necesitamos nuestros "cardenales," "obispos" y "Papa." Sin una consistencia como esta somos como hojas secas expuestas al viento. ¿Podéis, hermanos míos, imaginaros una super-estructura como la que estoy describiendo auspiciada en el Templo Masónico de Salomón? Seríamos indestructibles y podríamos cambiar verdaderamente al mundo. Las guerras serían como un fantasma del pasado, y el diálogo y la comprensión inundarían las cortes. El desempleo decrecería, y la tolerancia hacia otros sexos, razas y religiones sería un hecho. Las escisiones nunca han traído nada bueno, por el contrario, son la semilla de la destrucción. Para construir un katholicismo masónico necesitamos primeramente edificar un canon, una ley que defina este canon, es decir, un sistema legal-universal aceptado absolutamente por todos los masones del mundo sin excepción; necesitamos una curia masónica que sea el esencial aparato administrativo de la Masonería kathólica y que sea capaz de diseñar un programa estratégico para llegar a solucionar problemas, para llegar ofrecer soluciones y alternativas para que la Masonería consiga su meta. La pertenencia al Gran Oriente, a las logias simbólicas, a las grandes logias, al Rito Escocés, o al rito de York o de Misraim, ha de ser considerado como la pertenencia a la orden franciscana, o benedictina, o salesiana, etc., por ejemplo. Hemos de pensar en ello como en ordenes masónicas. Necesitamos tener un ritual aceptado por todos y discutido por la curia. Las buenas noticias es que no necesitamos hablar en Latín…

Términos como "regularidad" e "irregularidad" han de ser extirpados de raíz; o se es masón o no se es—así de simple. Diferencias de sexo han de ser donadas a las asociaciones neofascistas. Diferencias teológicas para los ignorantes fundamentalistas y sus organizaciones racistas. Nosotros no podemos, no debemos, no se nos es permitido vivir en el mundo de lo profano. Si es así, ¿por qué como el perro volvemos a comer de nuestro propio vómito? Jamás he sido amigo de las logias mixtas, pues prefiero que las masonas tengan su propia logia, me siento menos invadido, y también, ciertos aspectos de desnudez en nuestros ritos no quedan tan obvios. Pero jamás he dicho, ni diré, que una mujer no ha de ser masón, o que la Masonería es "asunto de hombres." Decir esto es demostrar que un masón no es masón, sino ignorante; y para el sublime grado de la ignorancia no es necesaria iniciación alguna. Yo no propongo que el masón viva una vida monacal: eso ni tan siquiera se me ha pasado por la cabeza. Pero sí se me ha pasado que la Masonería tenga una estructura interna similar a la que Roma ha construido para sí misma. De ese modo el masón vivirá más seguro, y la Masonería podrá quedar instituida en la tierra. 

Que todos aportemos nuestro grado de razón…

Silentium aureum! 

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Regularidad Masónica

La Masonería es pues una Orden iniciática y esotérica que se organiza territorialmente en Grandes Logias, como Grandes Orientes de ámbito estatal (en el sentido de un estado-nación, o de un estado dentro de una federación estatal - como en los EE.UU. por ejemplo, o de la comunidad autónoma de un estado, como en el caso de Escocia, etc.-). Tanto las Grandes Logias como los Grandes Orientes son también conocidos como Obediencias.

Desde el nacimiento de la Masonería moderna o especulativa, con la constitución de 1.717 de la Gran Logia de Londres – desde la secular Masonería operativa o antigua -, se estableció la costumbre del mutuo reconocimiento entre sí de aquellas Grandes Logias o Grandes Orientes que por cumplir con ciertas normas se reconocen mutuamente como Regulares, es decir, que siguen estrictamente las primitivas normas de la Orden.

En nuestros días para que una obediencia sea reconocida regular por las demás debe acreditar que cumple con los siguientes principios básicos:

1. Regularidad de origen: Toda Gran Logia deberá ser regularmente establecida por una Gran Logia reconocida o por tres o más Logias regularmente constituidas.

2. La creencia en el Gran Arquitecto del Universo y de su voluntad revelada, debe constituir una obligación esencial para sus miembros.

3. Todos los iniciados deberán jurar su obligación sobre el volumen de la Ley Sagrada, debidamente abierto, donde esté la revelación de lo anteriormente citado, de conformidad con la conciencia particular de la persona que sea iniciada, pudiendo ser dicho Volumen de la Ley Sagrada, la Biblia, La Torá, el Corán, etc. dependiendo de la fe que profese el iniciado.

4. Que sólo pueden ser miembros de la Gran Logia, así como de las Logias en particular, exclusivamente los varones y que la Gran Logia no tenga relaciones masónicas de ninguna clase, con cualquier tipo de Logias o cuerpos que admitan como miembros a personas de sexo femenino.

5.
Que la Gran Logia debe de tener jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su obediencia; que por tanto debe ser responsable, independiente y con gobierno propio, con la sola e indiscutible autoridad sobre los tres grados de aprendiz, compañero y maestro masón en toda su jurisdicción y no debe en ningún caso, estar sujeta a compartir dicha autoridad con un Supremo Consejo o con cualquier otro poder que reclame algún control o supervisión sobre estos grados.

6.
Que las Tres Grandes Luces de la Masonería (el Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás) deben estar presentes cuando la Gran Logia o sus miembros estén trabajando, siendo el principal de ellas el Volumen de la Ley Sagrada.

7.
Que las discusiones sobre religión o política en las Logias, deben ser estrictamente prohibidas.

8.
Que los antiguos Usos y Costumbres, así como los Landmarks de la Orden, deben ser estrictamente observados.

Habiendo sido aceptada por la mayor parte de las Grandes Logias Regulares del mundo, una Regla de doce puntos cuyo cumplimiento es exigido por todas ellas para obtener el reconocimiento como Obediencia Regular:

1.
La Francmasonería es una Fraternidad iniciática, que tiene como fundamento tradicional, la creencia en un Principio Creador, el Gran Arquitecto del Universo.

2.
La Francmasonería se basa en los "Antiguos Deberes" y en los "Landmarks" de la Fraternidad, especialmente en cuanto al absoluto respeto de las tradiciones específicas de la Orden, esenciales para la Regularidad de la Obediencia.

3.
La Francmasonería es una Orden en a la cual no se pueden pertenecer más que los hombres libres y respetables, que se comprometan a poner en práctica un ideal de Paz, Amor y Fraternidad.

4.
La Francmasonería tiene como objeto el perfeccionamiento moral de sus miembros, así como el de toda la humanidad.

5.
La Francmasonería impone a todos sus miembros la práctica exacta y escrupulosa de los rituales y simbolismos, como modo de acceso al Conocimiento por vías espirituales e iniciáticas, que le son propias.

6.
La Francmasonería impone a todos sus miembros el respeto a las opiniones y creencias de cada uno. Prohíbe en su seno toda discusión o controversia religiosa o política. Así se constituye en centro permanente de Unión Fraternal, donde reina una comprensión tolerante y una fructífera armonía entre los hombres, los cuales, sin ella, hubieran permanecido extraños los unos a los otros.

7.
Los Francmasones toman sus obligaciones sobre un Volumen de la Ley Sagrada, con el fin de dar al juramento o promesa prestados sobre el mismo, carácter solemne y sagrado indispensable para se perennidad.

8.
Los Francmasones se reúnen, fuera del mundo profano, en Logias donde deben estar siempre presentes las Tres Grandes Luces de la Orden : un libro de la Ley Sagrada, una Escuadra y un Compás, para trabajar según el rito, con celo y asiduidad, conforme a los principios y reglas prescritas por la Constitución, Estatutos y Reglamentos Generales de la Obediencia.

 9.
Los Francmasones no deben admitir en sus Logias más que hombres, de reputación perfecta, personas de honor, leales y discretos, dignos bajo todo punto de vista de ser hermanos y aptos para reconocer los límites del dominio del hombre y el infinito poder Eterno.

 10.
Los Francmasones cultivan en sus Logias el amor a la patria, el acatamiento de las Leyes y el respeto a las Autoridades legalmente constituidas y consideran el trabajo como el Deber primordial del ser humano y lo honran en todas sus formas.

 11.
Los Francmasones contribuyen, por el ejemplo activo de su sabio y digno comportamiento, al esplendor de la Orden, dentro del respeto al secreto masónico.

12.
Los Francmasones se deben mutuamente ayuda y protección fraternales, aún en caso de peligro de su propia vida. Practican el arte de conservar, en toda circunstancia, la calma y el equilibrio indispensables para una perfecta maestría de sí mismos.

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Rito Sueco

Enviado por Editor Logia Itaca.

El rito sueco es Trabajado pricipalmente en Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia.

La filosofía moral del rito sueco fue desarrollada por el Duque Karl que más tarse se conirtió en el Rey Karl XIII que sucedió a Eckleff como Gran maestre.

Este Rito experimentó dos revisiones rituales muy importantes en 1780 y 1800 creando un sistema masónico lógico con diez grados.

GRADOS (10)

MASONERIA SIMBOLICA

1. aprendiz
2. compañero
3. maestro

San Andres (grados escoceses)

4. aprendiz de San Andrés

5. compañero de San Andrés

6. maestro de San Andrés

Grados Capitulares

7. Very Illustrious Brother

8. Most Illustrious Brother

9. Enlightened Brother

10.Very Enlightened Brother

Existe una peculieriariedad en este rito y es el grado XI "Most Enlightened Brother, Knight Commander of the Red Cross". Solo una pequena elite de masones tienen este grado atualmente. En 1811 el Rey Karl estableció la orden real de King Karl XIII. Es una orden civil. Otorgado por el Rey, solamente a francmasones del grado XI con un número limitado a 33. No es, sin embargo, un grado masónico.

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RITO SCHROEDER

Enviado por Editor Logia Itaca

Creado por Frederick Louis Schoröeder (1744-1816), Schoröeder fue director del teatro municipal de Hamburgo y Gran Maestre de la Gran Logia de Hamburgo.

Empleo 20 años en dar forma al Rito que lleva su nombre .

Estudió en profundidad el primitivo Rito ingles con la idea de lograr las mayor sencillez posible en la practica Ritualística despojándola de los incrementos posteriores al objeto de que contuviera sólo las caracteristicas iniciales fundamentales.

Los rituales de Schröder fueron aprobados en 1801 por la asamblea de Venerables Maestros de la Gran Logia de Hamburgo, siendo practicado por alemanes y sus descendientes en algunos países como Brasil.

Más tarde fue traducido al portugués y actualmente esta reconocido por gran número de Grandes Logias .

Schröder comprendía la Masonería como una unión de las virtudes . Por lo tanto, enfatizó en el Ritual la enseñanza de los valores morales y la difusión del puro espíritu humanístico , dentro del verdadero amor fraternal. Preservando la importancia de los símbolos y rescatando el primitivo sistema de 3 grados de la Logias de San Juan.

Por su trabajo y su ejemplo, Schröder es venerado y respetado hoy, como en el pasado, siendo honrado por las antiguas Logias alemanas y por logias y hermanos de todo el mundo.

Algunos aspectos que llaman la atención de los hermanos que entran en contacto con este Rito son:

La simplicidad del la Liturgia que en nada disminuye su belleza y profundidad y la enfatización en las cualidades morales del hombre y el estimulo al autoconocimiento.

Grados (3)
1. aprendiz
2. compañero
3. maestro

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LOGIA DE S.•. J.•.

Escribe AP.·. de M.·. Job Noe Hernández Flores

PRESENTACION

“Al principio era el verbo, y el verbo estaba en Dios, y el verbo era Dios. Hubo un hombre enviado de Dios de nombre Juan. No era él la Luz sino que vino a dar testimonio de la Luz. La Luz brilla en las tinieblas y las Tinieblas no pudieron vencer la Luz. Porque la Luz llegaba al Mundo la Luz verdadera que ilumina a todo Hombre…”

El porque tome la decisión de hacer este trabajo es el saber porque los masones nombramos a nuestras Logias como las Logias de San Juan, además, debido a que esta próxima la fecha de la celebración cristiana del día de “San Juan Bautista”, y que en la Liturgia del Grado de Ap.·. de M.·. se menciona como una de las dos Grandes Fiestas de obligación en la Orden (la de los solsticios, el de verano el 24 de Junio e invierno el 27 de Diciembre).

Cabe mencionar que los solsticios astronómicamente no son en esos días, el de verano sucede el 21 de junio y el de invierno el 21 de  diciembre, entonces porque se llevan a cabo en esas fechas, pues en virtud de que su origen son en la fiestas de los “Juanes”, ya que  en occidente se festeja a San Juan Bautista el 24 de Junio y a San Juan Evangelista el 27 de diciembre.

LOGIA

Empecemos por la palabra Logia, este nombre se deriva de las antiguas corporaciones de constructores de la Edad Media cuando levantaron las soberbias catedrales que aún hoy son admiración de las naciones. Según los datos que arrojan los registros de aquellas cofradías, sus miembros se reunían en una casa pequeña llamada en alemán Hute (logia) equivalente a la palabra latina macerice. También definen las enciclopedias masónicas a Logia como al lugar donde trabajan los miembros de la fraternidad y también se da ese nombre a todas aquellas asambleas o sociedades debidamente organizadas en que se reúnen los Francmasones. Las Logias son de dos clases, particulares o generales; las primeras son las Logias individuales propiamente dichas y las segundas son las compuestas por varias particulares o sean las denominadas Grandes Logias.

LAS LOGIAS DE S.·. J.·.

Juan.- significa gracia o don de Dios, patrón de la masonería simbólica o primitiva que lleva su nombre. Dos son los aspectos bajo los cuales hay que considerar aquí esta voz que tan importante papel desempeña en la Francmasonería: uno histórico, tal como lo ofrecen las sagradas escrituras, y el otro simbólico o interpretativo, tal como se conocen dentro de la masonería. Por el primero, hemos  de observar que son tres los personajes de  este nombre en las escrituras: el Bautista, el Evangelista y el conocido más como Marcos.

Dalcho en su obra Ahiman Rezón pagina 150, cita “la integridad austera de San Juan Bautista, que le indujo a renunciar a toda consideración inferior se debía al cumplimiento de su obligación hacia Dios; la firmeza y fidelidad inmutables con que soporto el martirio antes de cometer una falta o traición a su Maestro; su reprobación constante del vicio, y su continua predicación del arrepentimiento y la virtud, le hicieron merecer el titulo del protector de la institución masónica”.  Los Caballeros Hospitalarios también le dedican su orden; y la expresión antigua que se usa en nuestro ritual, que trata de la “Logia de san Juan Inmaculado de Jerusalén,” se refiere probablemente al mismo santo.

San Juan Evangelista es uno de los santos protectores de la francmasonería, cuyo festival se celebra el 27 de diciembre. Su exhortación (inducir) constante, en sus epístolas (cartas de los apóstoles), relativas a la observancia del amor FRATERNAL, y la naturaleza mística de sus visiones apocalípticas (fin del mundo, catástrofe, desastre), han sido quizás, las causas principales para la veneración que se le otorga por la orden. no obstante la tradición reconocida, toda evidencia documentaría demuestra que la relación del nombre del Evangelista con la orden masónica data desde mucho después del siglo XVI, habiendo sido en la época anterior San Juan Bautista exclusivamente el santo protector de la Masonería. Sin embargo, se encuentra actualmente siempre unidos, por todas las razones expuestas anteriormente.

¿Qué representa, pues, para los masones la expresión “Logia de S.·. J.·.”?

Ya sabemos que la Tradición Masónica guarda relación muy estrecha con la Tradición Juanítica o mística del Cristianismo (como claramente lo demuestra la superposición de nuestros instrumentos sobre la primera página del Ev., de S.·. J.·., que representa la Tradición Cristiana más pura, así como las Tradiciones gnóstica e iniciática anteriores). Donde una observación importante, además, es la de que aquí mismo se realiza nuestro Juramento sobre el Libro Santo, abierto en el primer capitulo de S.·. J.·. y así mismo, al iniciarse los trabajos de la tenida.

Estas mismas fiestas se celebraban dondequiera también antes del cristianismo, siendo cerca de los romanos en honor de Jano, el dios de las dos caras que muy bien simboliza a la Tradición, estando una de sus caras constantemente vueltas al pasado y la otra al porvenir. Este nombre se relaciona etimológicamente con el latín janua, “puerta, de donde viene igualmente el latín januarius,”Enero”. Y es interesante notar a este respecto que “puerta” es también el significado originario de la letra griega delta (del semítico dalet), representada por un triángulo, y que la antigua puerta de las iniciaciones era triangular.

Este dios presidía todos los comienzos (en latín initium, de donde también initiare, “iniciar”), y en particular el ingreso del Sol en los dos hemisferios celestes, y la iniciación cuya llave tenía y guardaba. Ahora es evidente que el nombre Jano tiene también en latín (Janus) un parecido muy singular con el de Juan (Johannes) y no fue por azar que éste último fue puesto en el exacto lugar del primero.

Por otro lado, el hebraico Jeho-hannam o Juan significa “Gracia o favor de Dios”, es decir, hombre iluminado o iniciado. Así es que a justo título puede éste último llamarse hermano o discípulo de S.·. J.·. La importancia iniciática de esta elección se hace así más evidente por esta doble etimología: la primera pagana o vuelta al pasado (tradición iniciática de la cual constituye la puerta o conducto) y la otra cristiana o vuelta al porvenir (los elegidos o favorecidos de Dios que continúan y continuarán la tradición en todos los siglos)

La expresión Logia de S.·. J.·. viene pues a ser así un nombre simbólico de toda unión o agrupación de iniciados, de hombres iluminados y favorecidos espiritualmente, aplicándose en su acepción más general a todos los que han sido admitidos en los Misterios, y más particularmente a los verdaderos HH.·. de S.·. J.·., los Maestros de Sabiduría que constituyen la Gran Logia Blanca, la más justa y perfecta “Logia de S.·. J.·.”, en la cual debemos buscar la inspiración y el origen profundo y verdadero de nuestra orden.

Con esto logremos QQ.: HH.: entender las claves simbólicas de los Evangelios y lograremos entender el porque, nuestros antiguos hermanos denominaban a sus Logias  “LOGIAS DE SAN JUAN”

BIBLIOGRAFÍA 

  • La Sagrada Biblia  (Evangelio de San Juan)
  • Liturgia del Grado de Aprendiz Masón
  • Manual del Aprendiz Masón (Aldo Lavagnini)
  • Constitución, Leyes y Reglamentos 

Oriente de Durango Dgo. 23 de Junio del 2006 E.·. V.·.

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DUALIDAD

Escribe AP.·. de M.·. Job Noe Hernández Flores


< Todo hombre por naturaleza desea saber >> Aristóteles.

 “Aunque todo sea uno en esencia y realidad, todo se manifiesta y aparece como dos”.


Unidad y Dualidad están así íntimamente entrelazadas, indicando la primera el Reino de lo Absoluto, y la segunda su expresión aparente y relativa.

Dualidad expresa la existencia en sus múltiples formas, entretejidas, por así decirlo, en los pares de opuestos, que constituyen el sello que marca el mundo de los efectos y la Ley que gobierna toda manifestación.

Tenemos dos ojos para ver, a los cuales corresponden dos oídos y dos distintos hemisferios cerebrales, como instrumentos orgánicos de nuestra inteligencia, y dos manos y dos pies, instrumentos de nuestra voluntad. Y como nuestro pensamiento ordinario se basa sobre lo que vemos y oímos, es evidente que nuestra visión exterior de las cosas deba ser invariablemente “marcada” por esta dualidad, místicamente simbolizada por el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

Solamente cuando aprendemos, por medio del discernimiento, a unificar los dos aspectos de nuestra visión exterior por medio del ojo simple de nuestra conciencia interna, llegamos al conocimiento de la Realidad (que es conocimiento de la Unidad), y la ilusión de la Dualidad pierde enteramente el poder que ejerció sobre nosotros.

En relación a la simbología masónica, la Dualidad está presente en varios símbolos y alegorías.

LAS DOS COLUMNAS

Las dos columnas que se encuentran al occidente y a la entrada del Templo de la Sabiduría son el símbolo del aspecto dual de toda nuestra experiencia en el mundo objetivo o Reino de la Sensación.

Representan los dos principios complementarios, humanizados en la dualidad manifiesta en casi todos nuestros órganos, en los dos lados, derecho e izquierdo, Cósmica corresponden a los dos Principios de la Energía y de la Materia, de la Esencia y de la Sustancia, Metafísicamente, por los dos aspectos masculino y femenino de la Divinidad, que como Padre y Madre celestes, como dioses y diosas, y en sus aspectos particulares, se encuentran prácticamente en todas las religiones.

Entonces, El Principio de Vida es nuestro Padre y nuestra Madre, y el Padre-Madre del Universo y de todos los seres. Algunas religiones dan más importancia a uno o a otro de estos dos aspectos, los cuales en realidad complementarios e inseparables de la Única Realidad.

EL PAVIMENTO DE MOSAICO

A tres pasos de la puerta del templo, están situadas las dos columnas B.·. y J.·., emblema de los dos principios y de los pares de opuestos que dominan el mundo visible. La actividad combinada de estos dos principios aparece manifiestamente en el pavimento de mosaico en cuadros blancos y negros, que se extiende desde la base de las columnas hacia el Oriente, igualmente en forma de cuadrilongo, ocupando el centro del Templo.

El pavimento de mosaico es un hermoso emblema de la multiplicidad engendrada por la dualidad, constituida por los pares de opuestos que se encuentran constantemente el uno cerca del otro: el día y la noche, la oscuridad y la luz, la Materia y la Antimateria, el sueño y la vigilia, el dolor y el placer, las honras y las calumnias, el éxito y la desilusión, la dicha y la desdicha, etc. sobre estos opuestos, que se hallan sobre todos los caminos y en todas las etapas de nuestra existencia, el iniciado que ha gustado el Cáliz de la Amargura debe marchar con ánimo sereno sobre la búsqueda simbólica del Cáliz de la Dulzura.

Por encima de esta visión dualística de la vida formada por pares de opuestos, se levanta el ara o Altar (etimológicamente “altura” o elevación), símbolo de la elevación de nuestros pensamientos, por medio de la cual percibimos la realidad trascendente que se esconde bajo la apariencia contradictoria, y llegamos a conocer la palabra, o sea la Verdad, que es nuestro principal propósito para el progreso y bien más verdaderos.

Al final, la Dualidad es un término que representa las dos facetas del hombre, su dualidad en el existir o no existir, en el ser o no ser, esto implica profundizar en el sentido de lo que se busca, así la Vida nos ofrecerá siempre dos caminos, puede ser el bien o el mal, el correcto o el incorrecto, pero en la medida en que uno cultiva su conocimiento, crecerá el fruto de la virtud y no será necesaria elección alguna del verdadero camino … seguro ya estaremos en el!!.

 BIBLIOGRAFÍA

  • Liturgia del Grado de Aprendiz Masón
  • Manual del Aprendiz Masón (Aldo Lavagnini)
  • Aubourg, Raymond - Los hijos de la luz

Oriente de Durango Dgo. 28 de Septiembre de 2007 E.·. V.·.

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¿Qué significa ser un hermano?

Por el Q:. H:. Kevin Tuck
del Or:. de U.S.A.


Mis QQ:.HH:.:

¿Qué implica llamar a otro hermano? Es simplemente un término que utilizamos para referirnos el uno al otro que nos distingue de los demás? ¿Lo utilizamos ya que todos los demás lo utilizan? ¿Es porque todos nos sentimos obligados a hacerlo? ¿Cómo es que dos hombres que nunca se han conocido el uno al otro pueden encontrarse en el nivel y tratarse el uno al otro como hermanos? Antes de ser masón, yo, como la mayoría de las personas, era precavido al conocer a extraños.

El proceso de conocer a alguien puede tomar semanas, meses o años. ¿Es esta persona fiable? ¿Tenemos algo en común? Y ahora, siendo masón puedo encontrarme un hombre con quien nunca he conversado, acerca de quien no conozco nada, excepto que es un masón. Y esto es suficiente. Sin titubear, estoy preparado para rendirle toda y cualquier asistencia. Confío en su palabra sin titubeos.

Iré hasta el final de mi soga por este hombre a quien nunca he conocido. El es verdaderamente mi hermano. Existe un cierto lazo que encuentro difícil de expresar. Quizá, como el Tao, cuando es buscado no puede ser visto, tratar de ser alcanzado, no puede ser agarrado; tratar de ser escuchado, no puede ser oído. Y, sin embargo, existe. Indiscutiblemente presente y firme. Me siento profundamente movido por la aceptación que he encontrado en la masonería. No me refiero a la simple camaradería, aunque esto en sí es algo maravilloso. Tengo el sentimiento de haber regresado a mi hogar después de estar ausente por mucho tiempo. Los hombres a quienes llamo hermanos son los más honestos, más sinceros, más generosos que jamás haya tenido el placer de conocer. Cuando pienso todo lo que he aprendido hasta el momento, y todo lo que tengo que aprender, me doy cuenta que nunca podré repagar la deuda que he acumulado. Ninguno de nosotros puede hacerlo. Pero esta deuda no es como dinero que uno debe. Es una deuda que nos enriquece y mejora. Me doy cuenta que la masonería tiene la clave para el secreto más grande que existe. Y sin embargo, no es verdaderamente un secreto. ¿Es así? Según vemos el mundo hoy y a través de la historia, vemos como la humanidad siempre ha estado en guerra. El odio ha torcido las mentes humanas, ha volteado hermano contra hermano. La religión y la política han conducido al insensato acribillamiento de millones y millones de personas. El miedo y la paranoia han formado el desarrollo de civilizaciones desde el principio del tiempo.

Pero nosotros, como masones, hemos descubierto el más profundo de los secretos. Y ese secreto es QUE TODOS SOMOS HERMANOS BAJO EL PATERNATO DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO. Esta simple verdad nos permite a todos y cada uno de nosotros tratarnos con dignidad, respeto y cariño. Si encontramos un hermano en necesidad, le damos ayuda y consuelo sin titubeos y sin pensar lo que podamos recibir a cambio. Dentro de la Logia, todos somos iguales. Verdaderamente, algunos tenemos más dinero, otros somos más inteligentes, pero estas cosas son sin importancia. Lo que interesa es que el hombre al lado suyo es un hermano. Nuestra experiencia compartida de ser aprendices, compañeros y finalmente, maestros, sin importar nuestras creencias religiosas personales, sin importar nuestra nacionalidad u opinión política, nos hace hermanos.

Esta simple y profunda verdad tiene el potencial de cambiar el mundo. Mis hermanos, tenemos la clave. Lo que escogemos hacer con ella es la decisión de todos y cada uno de nosotros.

¿Qué le depara el futuro a la humanidad? Nadie lo sabe. Imaginen un mundo donde cada hombre, mujer y niño vive esta verdad.

¿Imposible? No lo creo. Somos pruebas de eso. Cada vez que tendemos una mano en ayuda a un hermano en necesidad, cada vez que vivimos las enseñanzas de la masonería, traemos esta realidad un poco más cercana.

El futuro es lo que nosotros hacemos.

¿Qué te indujo a tí a hacerte maestro masón?

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